01. Qué es la ilusión de frecuencia

Este concepto, que también se conoce como fenómeno Baader-Meinhof –un nombre infinitamente más sugerente, pero arriesgado en tiempos de vigilancia constante–, procede de la psicología y sirve para explicar cómo en el momento en el que percibimos algo por primera vez, comenzamos a verlo por todas partes. Una falsa sensación de ubicuidad que, como el eco de nuestra propia voz devuelto por ChatGPT, nos hace creer que lo que nos interesa… nos persigue.

A ti también te ha pasado. Puede ser una palabra que lees en un libro y, de repente, dicen tanto la locutora de la radio como tu vecina del quinto. Un pensamiento genuino que es, sin embargo, un asunto del que un montón de gente interesante está hablando. Una artista semidesconocida pero omnipresente en cada exposición que visitas. Un objeto que una canta y que la otra… pinta. Pasa en Londres y pasa en Llocnou de la Corona[1].

Tanto si los patrones son reales como si son solo una jugada de tu mente, el destello de descubrir esas constelaciones es eléctrico. Y en los hilos invisibles que teje nuestro cerebro para detectar todas esas repeticiones hay algo de obsesivo.

Como la poesía, la escucha atenta, la devoción, el divagar filosófico o la relectura, la obsesión es improductiva. En el estado de ensimismamiento en el que nos sumerge, para quienes manejan el mundo, la obsesión resulta incluso antiproductiva. Así que patologizarla es una manera de convertirnos en esclavas del tiempo útil. Pero frente a un mundo delirante que corre y no camina, fijarse en algo mínimo es pulsar el botón de pausa. Desear. Comprometerse. Concentrarse y profundizar.

Obsesionarse es un acto íntimo, sí, pero también una forma generosa de entusiasmo. Piensa en el Atlas Mnémosyne de Aby Warburg (1866-1929): un archivo de recortes de prensa, mapas celestiales, diagramas, reproducciones de cuadros, postales y toda clase de patrones visuales al que el historiador alemán dedicó varios años de su vida y que, con su muerte, quedó inacabado. Un total de 63 paneles de madera, casi mil ítems, como un collage monumental y fragmentario que perseguía encapsular gestos culturales de manera asistemática.

(Community service announcement: si esto te ha inspirado a crear tu propio archivo personal, podrías empezar por aquí.)

Esta Ilusión de frecuencia pretende ser la exploración de motivos que emergen y regresan de modo insistente. Un jardín en perpetuo crecimiento. O, quizás, solo la cartografía de una atención reconfigurada, la mía, que puede pasar también a ser la tuya.

#ilusiondefrecuencia


  1. Con una población de unos 132 habitantes, el INE lo considera el pueblo más pequeño, en términos de superficie y población, de España. ↩︎